México- Celestún (12 de Octubre)

A unos 100 kilómetros  al noroeste de Mérida se encuentra la Reserva de la Biosfera de la Ría Celestún, una reserva natural que ofrece la oportunidad de observar “cientos” de flamencos ya que suelen migrar allí después de reproducirse en la zona noreste del Yucatán (cerca de Río Lagartos).

Por desgracia cuando fuimos no era “temporada” así que sólo pudimos observar unas docenas de estos preciosos animales; aunque a pesar de ello el viaje valió la pena ya que aparte de ver flamencos esta reserva está rodeada de una espectacular “selva” de manglares.

Para llegar a la reserva fuimos a la terminal de TAME de Mérida donde tomamos el autobús hasta Celestún que nos costó 124 pesos /persona (el boleto redondo).

Hay que decir que la distancia en México y me parece a mí que en otros muchos destinos no se debería medir en kilómetros si no en horas, ya que este trayecto en autobús tarda alrededor de 2,5 horas de viaje.

Una vez se llega al Pueblo de Celestún, para poder visitar la reserva es obligatorio ir en lancha. Justo al bajar del autobús varias personas se nos acercaron ofreciéndonos el servicio de lancha y guía y como estábamos un poco “perdidos” aceptamos su oferta (no sin antes intentar negociar, pero sin mucho éxito). El precio era de 250 pesos por persona por un trayecto de unas 2- 2,5 horas (creemos que existe la posibilidad de hacer la excursión directamente dentro de la reserva y con un precio más económico, pero nosotros no teníamos claro cómo se entraba).

El recorrido se realizaba en unas barcas (mejor dicho, botecillos) para 8 personas que salen justo desde la playa y recorren toda la costa hasta llegar al estuario. Es bastante curioso ver la diferencia de agua del mar y del estuario (se puede observar una línea casi perfecta con dos tonalidades de azul: la del mar, azul turquesa y la del estuario, azul rojiza).

Al ser época de lluvias el guía nos comentó que los manglares sueltan taninos (sí, sí como en el vino tinto) que oscurecen el agua y le dan ese color rojizo.

El recorrido permitía bajarte y caminar por algunas zonas del manglar que disponen de pasarelas de madera.

Aunque no tuvimos la oportunidad de observar muchísimos flamencos el viaje valió la pena  ( sol, playa, buenas vistas…).

Una vez acabada la excursión comimos en un pequeño restaurante de la calle (por 60 pesos /persona) donde tuvimos la posibilidad de hablar con Jared, un señor mexicano muy amable que nos explicó un poco como era su vida en Celestún.

De todo lo que le explicamos de nuestra vida en Barcelona lo que más le sorprendió era la idea de tener un sueldo fijo y no tener que buscar trabajo cada día. A veces no nos damos cuenta de la suerte que tenemos….

Al volver a Mérida decidimos ir a cenar a otro de los sitios recomendados de la Lonely planet, la Chaya Maya. Aunque el sitio y el servicio es muy bueno la comida es “correcta”, con lo que no quiero decir que no estuviera buena (porque lo estaba) pero creo que se paga más el sitio que la comida. Sergi se pidió pollo pibil y yo un combinado de tacos. Todo eso más 2 cervezas nos costó unos 405 pesos.

,

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.