Colombia- Valle del Cocora (25 de Octubre)

Primer día de “trekking” del viaje. Destino Valle del Cocora

Ya descansados y con las fuerzas renovadas nos dirigimos al valle de Cocora, una de las zonas naturales más importantes del país y cuya entrada se sitúa a pocos kilómetros de Salento.

El valle de Cocora se puede definir como un parque natural donde conviven diversos ecosistemas en un entorno privilegiado. Se puede disfrutar desde una zona de pastos verdes y riachuelos encantadores, hasta una mini versión de una selva tropical hasta un monte cubierto de palmas de cera.

Para llegar al valle hay un servicio de Jeeps que sale cada hora desde las 6:10, 7:30, 8:30… de la plaza central de Salento.  Tiene un costo de 3.800 pesos por persona y estos no salen hasta que todas las plazas están ocupadas (hay jepps de 8 y de 10 personas). Personalmente os recomendamos llegar 20-15 minutos antes de la salida para aseguraros de que tenéis plaza.

Nosotros intentamos tomar el de las 8.30 pero cuando llegamos, a eso de las 8.20, ya estaba lleno y como en ese momento estaban llegando más personas se organizó un segundo servicio, pero hasta que no se llenó no salimos.

A eso de las 9.15 el Jeep nos dejaba en un descampado justo delante de varias tiendecitas y comercios (y que sería el punto de reunión para la vuelta). Como no, no teníamos ni idea del recorrido así que seguimos  a la gente carretera arriba y en la primera entrada que vimos indicado “valle de Cocora” giramos a la derecha. ERROR!! Y veréis porque más adelante.

El recorrido comienza en una zona de pastos donde se entra por una carpa/casita de madera donde se nos cobró 2000 pesos por persona ya que estábamos pasando por terreno privado y donde nos informamos un poco del recorrido. Supuestamente la vuelta estándar al valle tenía un recorrido de 10 km y se tardaba unas 4-5 horas en hacerlo.

Como no llevábamos agua (si, si ..planificación al máximo)  preguntamos al señor de la caseta si había algún sitio para poder comprar algo y nos indicó que a medio camino, en Acaine, una reserva de aves, podríamos comprar agua así que nos pusimos en camino.

Con una sensación térmica de 30ªC, como mínimo, por el calor que hacía nos pusimos en movimiento. Al principio el camino era genial. Pasamos por unos pastos hermosos donde discurrían riachuelos y se podía ver a todo tipo de animales comiendo pero poco a poco el camino se empinó y todo empezó a hacerse cuesta arriba.

Después de más de dos horas de camino empinado, cruzando rieras y caminando por caminos enfangados llegamos a Acaime, un pequeño refugio de colibríes donde  cobran 5000 pesos por entrar. Como estábamos reventados decidimos quedarnos media horita antes de empezar el supuesto desdenso.

Hay que reconocer que el paisaje es hermoso. Hermoso. Eso sí, sin casi ninguna señalización con lo que en un momento del trayecto de “descenso” nos desviamos para ver unas cascadas. Uff.. terrible! El camino más empinado que he visto en mucho tiempo. Solo digo que no llegamos a las dichosas cascadas y decidimos dar media vuelta.

Después de volver al camino principal y de una media hora de cambios de sentidos porque no sabíamos muy bien como continuar preguntamos a un local que nos indicó el camino. Madre mía lo que nos faltaba. Me quejaba yo del camino de las cascadas…. Caminos de piedra con una pendiente como mínimo del 50%….

Nuestro supuesto objetivo era la montañita, una finca situada encima de otro de los picos y donde se puede ver todo el valle y las famosas palmeras de 60 m. Mientras subíamos veíamos a gente bajar y nos preguntábamos: “iremos bien?, ¿cómo es que esta gente baja por aquí?”…. .”

Cuando por fin llegamos, después de mucho sufrir y cuando digo mucho quiero decir mucho.. se nubló! No podíamos ver a un metro de nuestras narices…. Una niebla terrible…. Y para más inri se pusó a llover. A llover no, a diluviar es la palabra que buscamos.

¿Por que? ¿Por que? ¿Por que después de un esfuerzo tan grande no podíamos disfrutar de nuestra recompensa?

Como la lluvia apremiaba decidimos continuar con el camino  y  que maravilla de camino. Nada que ver con los anteriores. Ancho, fácil de caminar,…. Y  en ese momento entendimos porque había gente bajando cuando nosotros subíamos a la “montañita”, porque hacerlo así era mucho más fácil!!!

Así que por favor… si alguien va a ir a Cocora hacer el camino al revés que nosotros, primero ir  a ver la plantaciones de palmeras gigantes (seguid la carretera principal como mínimo 10-15 minutos del sitio de encuentro hasta que veáis un camino muy ancho que gira a la derecha rodeado de palmeras de fondos”).

A eso de las 17.00 y sin comer llegábamos de regreso a Salento. La caminata de 10 km y 4 horas se convirtió en una de 16 km y 6,5 horas…. estábamos exhaustos, sudados, mojados y famélicos así que nos fuimos directamente a comer. Acabamos en el restaurante “brunch”, un sitio muy de moda entre los backpackers de la zona.

Nos pedimos una sopa para compartir, una hamburguesa y una coca cola cada uno. Vaya raciones!! Gigantes!!! Con esa hamburguesa podían comer dos personas perfectamente además que te venia con dos acompañamientos.

La sopa estaba riquísima, era de coco, curry y frambuesas y la servían en un pan vaciado. Todo muy “extraño” ya aunque la combinación no sonaba muy bien funcionaba en la boca. Muy rica! Eso sí,  a precios europeos. Todo nos costó 65.000 pesos pero teniendo en cuenta que fue nuestra comida/ cena lo pagamos con gusto.

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