Colombia- Popayan / San Agustín (7 de Noviembre)

Mis queridos y amados free tours, ¿por qué os hemos tenido “olvidados” desde que comenzamos el viaje?

Para aquellos que no sepan lo que son, hay varias compañías (tanto publicas como privadas) que realizan tours gratuitos por algunas ciudades y donde los guías sólo esperan recibir la voluntad, con lo que en función de la calidad del recorrido y del guía puedes dar lo que creas conveniente. Cuando viajábamos por Europa era casi una actividad obligatoria, pero en Sudamérica, no se si por desconocimiento o por si pereza, no habíamos hecho ninguno… hasta ahora.

Cada día a las 10.00 y a las 16.00 delante de La Oficina de Turismo, situada en la plaza central, empieza un tour gratuito por la ciudad que dura casi dos horas y donde puedes conocer su historia y sus lugares más singulares.

Se que voy a sonar repetitiva pero creo que son una actividad increíble y gracias a este tour hemos aprendido y visitado cosas que por nuestra cuenta hubiera sido casi imposible.

El principal punto turístico y donde estuvimos casi una hora, fue la Plaza Central donde se sitúa la iglesia de San Francisco, la iglesia principal de la ciudad y que fue casi totalmente destruida en el terremoto de 1983. Aunque parezca una paradoja cuando comenzó el terremoto muchos fieles se refugiaron en la iglesia pero por desgracia fue el punto mas castigado de la ciudad.

Justo al lado de la Iglesia está situada la torre del Reloj que preside la plaza. Si se presta atención se puede observar que el número 4, escrito en números romanos fue representado de la siguiente manera IIII en vez de IV. Cuando el gobernador de turno pidió al relojero su corrección éste se negó alejando que de esta forma el reloj era mucho más simétrico y más armonioso (los primeros 4 números se escriben con “palitos” I, II, III y IIII; los siguiente 4 con “Vs” V, VI, VII y VIII y los últimos 4 con “Xs” IX, X, XI y XII). Debido a su negativo el relojero fue ejecutado y desde entonces marcas relojeras de todo el mundo han replicado su formato como forma de respeto.

El tour te lleva a otro sitios muy interesantes como los puentes de la Custodia y del Humilladero, situados cerca de la carrera 6 o la universidad de Popayán donde se aloja el mural pintado más grande de Colombia.

Al acabar el tour y antes de irnos hacia la estación para continuar la ruta hacía San Agustín fuimos a probar el Salpicón Payanense. Todo el mundo nos había recomendado esta bebida, que se puede entender como una versión especial del Salpicón (jugo con trozos pequeños de frutas)

Nos dirigimos hacia el restaurante Mora Castilla, un pequeño local en la calle 2, numero 4-44 y puedo decir sin lugar a dudas que fue un acierto!

Qué rico estaba por dios! Esta versión del salpicón se podría definir como una especie de granizado de frutas con guayabana, fresa, mora y no se cuantas frutas más. De verdad creo que es lo más rico que hemos probado en Colombia. Sólo por esto ya ha valido la pena el viaje! Además del salpicón también pedimos varios platos de comida típica de la zona y hay que decir que estaba todo delicioso. Este restaurante es sin duda un Must!

A las 14.00 nos dirigimos a la terminal para comprar nuestro boleto, con la mala suerte de que cuando llegamos todos los buses estaban llenos, así que nos tocó hacer una combinación un poco rara. Compramos un boleto del bus que iba hacia Pitalito, que nos dejaría en el cruce de la carretera que iba a San Agustín y allí un taxi vendría a buscarnos para llegar a San Agustin.

Visto desde fuera era un poco de esperar que se llenasen los buses ya que igual que pasaba en Cali, aquí en Popayán había gente que llevaba 7 atrapada por los cortes de la carretera.

El viaje a San Agustín fue de los peores que hemos tenido hasta el momento. El bus salió con una hora de retraso, 15 minutos después de la salida paró a repostar y mucha gente aprovecho para ir al baño. Pero si llevabamos solo 15 minutos!!! 40 minutos después se pinchó una rueda y como no… no llevaban de respuesta con lo que estuvimos una hora parados hasta que lo reparón. Cuando llegamos al cruce eran las 00:30 ( y en principio íbamos a llegar a las 10:15…) y el taxista dijo que su coche se había averiado y que no podría venir a buscarnos (cuando en verdad lo que quería decir era: es casi la 1 de la madrugada y ya estoy durmiendo…). ¿Qué carajos haríamos en un cruce oscuro a esas horas de la noche? Caminar los 10 kilómetros a oscuras? En serio, era como una maldita concentración de desgracias.

Por suerte otro de los pasajeros también iba a San Agustín y su familia había ido al cruce a buscarlo y se ofreció a llevarnos.

Pero no creáis que todo acaba aquí, no… para más “inri” mi ordenador decidió dejar de funcionar!! Mi Mac! Mi querido Mac muerto! Muerto!!! Aix… y como voy a pagar otro si vamos mirando al céntimo de euro?

Bueno en resumen… fue uno de esos días, que aunque comenzó bien, es mejor olvidar.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.