Colombia- Barranquilla/ Cali (5 de Noviembre)

Hoy dejamos el norte del país y si somos sinceros nos hubiéramos quedado mucho más tiempo pero como teníamos compramos un vuelo hacia Cali esto nos ha condicionado nuestro planning.

Poco a poco vamos aprendiendo. Estamos viendo que comprar transporte con antelación limita mucho nuestras opciones. Ya nos pasó con el vuelo México- Colombia y otra vez ahora, pero bueno también es verdad que sale más barato así que… tendremos que ir jugando y balanceando estos dos factores.

A eso de las 9.00 salíamos de Santa Marta para ir Barranquilla. Del hostel hemos tomado un taxi hasta la Terminal de santa Marta (6.000 pesos) y de allí un bus hacia Barranquilla con la compañía Berlinave (24.000 pesos los dos). La terminal de Barranquilla está relativamente cerca del aeropuerto así que en poco más de 20 minutos después de bajarnos del autobús ya estábamos en el aeropuerto.

Pensando que las reglas de seguridad aérea a las que estamos acostumbrados (europeas) estaban vigentes en todos los aeropuertos del mundo ayer por la tarde tiramos todos los botes de champú, acondicionador, gel… pero para mi sorpresa en vuelos nacionales puedes llevar cualquier tamaño de líquidos . Alá 20.000 pesos a la basura. Si es que no podemos ir suponiendo cosas por el mundo…

Otro tema importante, que también hemos pecado de egocéntricos, es el tema del peso permitido en cabina. Nosotros acostumbrados a nuestros 10 kilos llegamos de lo más tranquilos pero nos encontramos con una limitación de 6 kg. Por suerte nadie nos dijo nada pero tendremos que tener más cuidado si no queremos tener sorpresas desagradables en el futuro.

A eso de las 18.00 de la tarde, habiendo hecho escala en Bogotá llegábamos a Cali. Nuestra idea era tomar directamente un bus para irnos a Popayán una ciudad colonial situada a 150 km al sur, pero, ¿cuál fue nuestra sorpresa cuando llegamos a la terminal de autobuses? Pues que la carretera llevaba 10 días cerrada a causa de manifestaciones de los aborígenes del sur con lo que era imposible llegar en transporte terrestre.

Por suerte nos comentaron que los más seguro es que al día siguiente se llegara a un preacuerdo entre el gobierno y los aborígenes con lo que se esperaba la apertura de la carretera durante el día.

Con este panorama tuvimos que hacer noche en Cali. Aunque mucha gente nos ha comentado que Cali es una ciudad encantadora donde se puede disfrutar de la verdadera Colombia (y se que ve es el mejor sitio para salir de fiesta o “rumbear” como dicen los colombianos) también nos habían advertido de que era una de las ciudades más peligrosas y como íbamos un poco justos de tiempo no estaba dentro de nuestro planning inicial, pero estamos aprendiendo que nuestros planes no siempre salen como nosotros habíamos definido y que eso no tiene porque ser algo malo.

Aunque Cali no es un destino turístico tiene una “vibra” especial. El Barrio de San Antonio es el más bonito, con sus edificios coloniales y sus parques sacados de un cuento. Aparte dispone de otras atracciones (Museo Arqueológico de la Merced, museo de arte moderno La Tertulia…) aunque como dijimos al principio… no es un destino turístico espectacular a no ser que te encante bailar, porque sin duda es la capital de la Salsa en Colombia con su miles de clubs.

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